Paso a paso: el peregrinaje de 2220 km de Hanna

Normalmente, la gente no se levanta un día y decide andar 2200 km. Hanna decidió, después de darle muchas vueltas, enfrentarse a este reto. La germano-estadunidense de 39 años nos cuenta de dónde sacó la motivación para iniciar el viaje a lo largo del camino de peregrinaje que va de Stade (Alemania) a Roma (Italia), también conocida como la Via Romea Germanica, que rastreó con la app adidas Running.

Caminata rastreada con la app adidas Running

La inspiración de Hanna

En 2012, empecé a darle vueltas a la idea de recorrer una larga distancia a pie. En ese momento, me encontraba en España, donde caminé 300 km hasta Santiago de Compostela.

Durante el camino, conocí peregrinos de Francia que ya llevaban unas cuantas semanas andando y su calma y paz me fascinaron. Esto me inspiró a hacer lo mismo. Hace dos años descubrí una ruta de peregrinación que va desde mi ciudad natal Stade hasta Roma: la Via Romea Germanica. Yo decidí hacer la ruta al revés, de Roma a Stade, así mi familia estaría esperándome al final del camino para darme la bienvenida.

Fue física y mentalmente agotador finalizar el camino, pero también fue increíblemente satisfactorio.

Hanna y su amiga Amanda durante el peregrinaje

El porqué

Al principio, uno de los motivos principales de empezar la peregrinación fue adelgazar. La pérdida de peso siempre ha sido un tema presente durante toda mi vida, resuelto algunas veces con más éxito que otras. Pero muchas cosas cambiaron durante el viaje. Aprendí que tengo que ingerir suficientes calorías para poder seguir andando. Al principio, solo percibí los cambios físicos por las fotos. Con el tiempo, empecé a notar la pérdida de peso por cómo me quedaba la ropa. En un momento dado, tuve la oportunidad de pesarme y pude comprobar que realmente había perdido peso de tanto moverme. Pronto, el hecho de perder peso dejó de ser la razón de seguir caminando.

Lo que me empujaba a seguir adelante era la motivación y el disfrutar: mi día más largo fueron 39 km. Pero normalmente recorría entre 18 y 19 km al día.

La Via Romea Germanica

La soledad

La gente suele preguntarme si me sentí sola durante la larga peregrinación. De hecho, fue totalmente al contrario. Nunca estuve sola. Siempre me encontraba con otros peregrinos o gente interesada con quien hablar, especialmente en Alemania y Austria. Otras veces aprendí a apreciar la soledad y, a menudo, empezaba a cantar. Las canciones que escogía se centraban en el tema de andar, cosa no muy sorprendente. Pero no me limitaba a cantar las canciones tradicionales típicas de excursiones, también escogía canciones pop con cualquier mención de caminar. Es increíble lo que te pasa por la cabeza cuando tienes tiempo para pensar. 

El silencio

Una de las cosas que me llamaron la atención fue que nunca había silencio. Siempre estás rodeada de una sinfonía de sonidos melódicos y relajantes: el canto de los pájaros, el murmullo del agua, el viento moviendo las hojas de los árboles. Presté mucha atención a mi alrededor, algo que echo de menos en mi día a día, donde los sonidos son muy distintos y no tan agradables, como el sonido del tráfico,… entonces solía escuchar un audiolibro desde mi móvil, sin auriculares, para evitar desconectar totalmente de la realidad.

Hanna andando por el bosque

Las lesiones 

Si os soy sincera, no siempre fue fácil seguir adelante. Me lesioné un par de veces, tuve dolor en las espinillas, una ampolla en la planta del pie y una distensión muscular de cuando me caí en las montañas. Lo más raro que me pasó fue una reacción alérgica a los calcetines. El único remedio para todo ello fue tomarme una pausa. Pero las piernas cansadas es algo que hay que asumir y quejarse no sirve de nada.

¿Te duelen las piernas? Es parte del trato — tienes que aceptarlo. Pero las lesiones reales no deben ignorarse.

Una mujer con dolor de piernas de andar mucho

La relajación y la recuperación 

Hacía estiramientos todas las noches para relajar los músculos. Me hubiese encantado tener un rodillo de espuma, pero una pelota de lacrosse también me sirvió. La zona alrededor de las rodillas, las piernas y la espalda eran los puntos que requerían más atención. Me tomé algunos días libres para hacer un poco de turismo. Caminar sin mochila era un gran descanso.

Desayunaba a las 8:00 h y me ponía en marcha. No es fácil para una dormilona como yo. Pero acabé acostumbrándome.

Hanna en su ciudad natal Stade

Los descubrimientos 

Antes del viaje me pasaba mucho rato dándole vueltas a las cosas en mi cabeza. Lo planeaba todo y me hacía listas, y cuando había cambios en mi vida, hacía nuevos planes y nuevas listas. Todo estaba planeado. La peregrinación me enseñó a pensar menos y a ceñirme a las decisiones que tomaba, en vez de volver a analizarlas una y otra vez. La mayoría de las cosas pasaban de la forma y en el momento en que tenían que pasar – tanto si estaban planeadas como si no.

¿Dudas? Nunca las tuve. Solo quería terminar el largo viaje a pie.

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Tom Koscher Como entrenador personal y coach de running, a Tom le encanta motivar y plantear retos con sus entrenamientos. ¡Le resulta imposible rechazar un desafío fitness! Su lema personal: "¿por qué andar si puedes correr?". Ver todos los artículos de Tom Koscher »